sábado, 10 de septiembre de 2016

"Pancrasio" El primer gallo actor!!




 Al llegar a la gallera “El cóndor”, del señor Leonel “Ladrillo” en Pueblo Nuevo, Trujillo Valle, le expresamos la necesidad de un gallo de pelea para protagonizar la película. 

Amablemente y entusiasmado con la idea, nos ofreció su gallo padrón ya retirado de los ruedos para inmortalizarlo en la pantalla. Pero en esos momentos nuestros ojos se desviaron hacia un discreto gallo colorado de cresta y ojos inquietos que permanecía encerrado en una de las jaulas al lado de más de treinta ejemplares de lidia. 

  Este nunca había peleado por su inmediata juventud, pero ya estaba en lista de espera para corte de cresta y "peluquiada". Su debut en el ruedo y el destino incierto de punzones y “espuelazos” estaba a escasas horas. Nos decidimos por él,  no sólo para ponerlo frente a la cámara sino frente a nuestros corazones.

   Lo terminamos comprando con la idea de mantenerlo con nosotros escuchando sus inspirados cantos de amanecer y su picoteo incesante. Los primeros días nos hizo sufrir cuando lo soltábamos y tratábamos de capturarlo, se nos escurría hábilmente y tuvimos que acudir a grandes peripecias para saltar cercas, tirarnos en palomita en el piso y arrastrarnos. “El Mono” Mejía también nos sorprendió saltando valientemente hacia el vacío al mejor estilo de Hulk o algún participante de guerrero Ninja.

   Pero luego de escuchar la voz de “Acción!” por más de una semana, “Pancrasio” empezó a tomar una extraña actitud frente a la cámara: soltaba un canto  inmediato como si supiera que ésa era su línea, como si quisiera robarse el foco de atención y ser el único protagonista de la escena.

   En las secuencias fogosas de pelea, donde tuvimos todo el cuidado y precaución tanto con él como con sus adversarios, nos sorprendió con una movida increíble de “Pescuezo”, una especie de quiebre jabonoso con el que evadía los ataques de sus contendores y se escabullía con asombrosa destreza.

   Los entendidos en el mundo del ruedo y los emplumados, nos aseguraron estar en presencia de un gallo ganador y nos invitaron a jugarlo y apostarlo de verdad en algunas de las galleras.

    Pero “Pancrasio” no nació para pelear más que en la ficción. Para encarnar un personaje y llenarnos de emoción. De usar un poncho como buen paisa y andar feliz y campante en el asiento delantero del Willis de Cañengo, listo para vivir la aventura del camino de la vida.

  
Hoy, después de finalizar el rodaje y guardar la claqueta de “Gallo de pelea”, se relaja en su nuevo terreno donde es el dueño y señor, en el patio de su amorosa mamá Bonny, nuestra fantástica maquilladora, rodeado de atenciones y todo el cariño. Claro, como todos, en espera de la post producción de la película y del estreno, pactado para este noviembre en las fiestas de Trujillo Valle, su ciudad natal.


“Pancrasio” está feliz comiendo a la carta como "un pachá",  listo para seguir actuando y cantándole al amanecer, mientras el gallinero alborotado, sus admiradores y fans piden posar junto a él, para llevarse un recuerdo del primer gallo protagonista de una película, no sólo de Colombia, sino del mundo.